Los déficits de micronutrientes raramente duelen. No hay una señal clara que te diga que tienes la vitamina D baja o que el magnesio no llega. Lo que sí notas es que duermes peor de lo que deberías, que te recuperas más lento después de un esfuerzo, que te resfrías más de lo normal en invierno o que tienes calambres sin razón aparente.
En España, el déficit de vitamina D afecta a más del 80% de la población en invierno, incluso en un país con sol. El magnesio es el mineral más deficitario en la dieta occidental moderna. El omega 3 brilla por su ausencia en cualquier dieta que no incluya pescado azul varias veces por semana.
No es alarmismo. Es bioquímica básica. Y la solución no requiere análisis de sangre ni receta médica. Requiere cubrir lo que la dieta no cubre, con las dosis correctas y los ingredientes adecuados.





